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De Quimeras y Ensoñaciones

La niña gitana

Llegaron de madrugada, con su caravana, su alegría y su tristeza y dijeron, hoy nos quedamos aquí, aquí hay agua.
Ese agua brota de un caño sobre una pared de piedra de un barrio de una ciudad que es pueblo, pero que es más grande que muchas ciudades que no son pueblo. Es una familia de gitanos.
Por la cuesta que sube arriba mana agua, mana agua de la piedra y mana agua de la tierra, y el agua que mana de la piedra que es pared sube cuesta arriba para intimar con el agua que brota del suelo.
Y la gruta en las laderas de la montaña son ojos grandes que miran correr al agua por el desfiladero y la falda de la montaña se llena de ortigas, piedras y guerra; ortigas de hoy, piedras de mañana y guerra de ayer.
En el suelo una jeringuilla semitapada por las hojas muertas, semienterrada en el barro que el agua crea, semiolvidada. Y en un letrero del Ayuntamiento :
"Prohibido lavar vehículos, bajo sanción", retocado por la mano del artista, con los colores negros que lo han transformado en:
"xxxxxxxxx lavar xxxxculos.
E inclinado sobre el chorro de agua, la gitana vieja lava la ropa, la gitana joven vierte el agua sucia, el perro chico ladra, la caravana descansa, y la niña juega con un coche rojo de plástico sobre la hierba embarrada; mil pequeños trapos lavados mil veces reposan plácidamente sobre la alambrada que rodea a la finca que antes era fábrica de humo.
Hoy se han quedado, mañana se irán, porque no van a dejar, no van a permitir que les echen, ellos se irán; pero hoy la mesa, la ropa, el juguete de plástico, el cubo negro de la ropa disfrutarán del suelo, del agua, del barro y del alambre.
La niña gitana sube cuesta arriba por donde el agua mana, una bolsa de tela en su mano y un puntito de luz infinita en sus ojos; las primeras casas ya no están lejos y tras sus puertas hay sobre todo payos.
-Me podría dar un poco de ropa-dice la niña gitana en un susurro.
Y los corazones se caen a los pies de vergüenza y las manos rebuscan en los cajones y hay jerseles viejos y camisas y pantalones nuevos de hace doce meses.
Y la niña gitana vuelve a llamar a la puerta cerrada, donde dos ojos miran por el cristal que hay en la puerta y alguien escondido no quiere abrir a nadie extraño, ni a hombre, ni a niña, ni viejo, ni a Dios.

-¿Que te han dado hoy, niña?
-Na, na. Todo está en la bolsa.

Y el trozo de pan y el chorizo de una mujer que no tenía cristal en su puerta fue a parar......¿lo sabes tú?; ó al perro preñado del lechero ó al estómago de la niña, ó al rincón de un portal ó a las tripas de la gitana, ó a los gorriones del camino, ó a la barriga de la niña gitana, ó al barro del agua.

1 comentario

maria -

Es dificil empezar a escribir, pero más dificil es intentar crear, o dirigir correctamente una emoción que ha sucedido en el tiempo. siempre he creido que las primeras lineas de un escrito son determinantes. Tengo miedo............